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Podología

Hongos en las uñas y pie de atleta: cómo se tratan de verdad

Helena Garganté · 26 noviembre 2026 · 5 min de lectura

Vuelves del verano, llevas semanas con picor entre los dedos del pie, descamación y, al mirarte las uñas, alguna está amarillenta, engrosada o con manchas blancas.

Son las dos consultas más frecuentes en podología tras el verano: los hongos en uñas (onicomicosis) y el pie de atleta (tinea pedis). Las dos son infecciones por hongos que comparten ambientes y causas, pero tienen tratamiento distinto.

Te explico qué los provoca, cómo se tratan de verdad, y por qué los antifúngicos de farmacia muchas veces no son suficiente.

Lo que vas a leer

– La diferencia entre pie de atleta y hongos en uñas.
– Por qué septiembre es el pico de consultas.
– Qué antifúngicos sí funcionan y cuáles no llegan a la uña.
– Cuándo está indicado el tratamiento sistémico.
– Cómo prevenir las reinfecciones después del tratamiento.

Pie de atleta vs hongos en uñas: dos infecciones, mismo origen

El pie de atleta (tinea pedis) es la infección por hongos de la piel del pie, especialmente entre los dedos. Se manifiesta como picor, descamación, fisuras y, en formas más severas, vesículas y enrojecimiento. Es contagiosa por contacto y por superficies húmedas compartidas.

Los hongos en uñas (onicomicosis) son la infección del lecho ungueal por los mismos hongos (dermatofitos en la mayoría de casos). La uña se vuelve amarillenta, engrosada, quebradiza, a veces con manchas blancas o líneas oscuras, y se desprende del lecho en fases avanzadas.

Muchas veces coexisten: empieza el pie de atleta y, sin tratamiento, los hongos colonizan la uña. Por eso conviene tratar ambas a la vez cuando aparecen.

Por qué septiembre es el pico de consultas

El verano combina los factores ideales para los hongos en uñas y pie de atleta: humedad mantenida, calzado cerrado parte del día, sudoración intensa, contacto con suelos comunitarios (piscinas, duchas de hotel, vestuarios deportivos) y, en muchos casos, microtraumas en las uñas por el calzado.

FactorPor qué favorece hongos
Humedad mantenidaLos hongos crecen en ambientes cálidos y húmedos
Suelos comunitariosPiscinas, vestuarios, hoteles: hongos sobreviven en superficies
Calzado cerrado y sudorAmbiente óptimo para la proliferación
Microtraumas en uñaPuerta de entrada para el hongo al lecho ungueal
Inmunidad bajadaMayor susceptibilidad a infecciones

Qué antifúngicos sí funcionan

En pie de atleta sin afectación de uñas, los antifúngicos tópicos (cremas con terbinafina, clotrimazol, miconazol) suelen ser suficientes si se aplican correctamente: 2 veces al día durante 2-4 semanas, incluso una vez desaparezcan los síntomas para evitar recidivas.

En hongos en uñas, los antifúngicos tópicos comunes (lacas, cremas) tienen muy mala penetración en la uña y, salvo en casos muy leves de la zona distal, no llegan a la matriz, que es donde se reinfecta. Por eso muchos tratamientos tópicos parecen funcionar al principio y, en pocos meses, el hongo vuelve.

Los tratamientos con más evidencia para hongos en uñas son: limado y desbridamiento podológico previo (para que el antifúngico llegue), antifúngicos tópicos de alta penetración prescritos por podología o dermatología, y, en casos extensos, antifúngico sistémico (oral) supervisado por médico.

Tratamiento clínico de hongos en uñas: cómo se hace

El tratamiento clínico de hongos en uñas combina varias intervenciones. Primero, desbridamiento podológico de la uña afectada: se reduce el grosor de la uña con fresas y bisturí, eliminando la parte enferma y permitiendo que el antifúngico tópico llegue al lecho ungueal.

Segundo, antifúngico tópico de alta concentración (a veces con queratolíticos asociados) aplicado de forma constante durante meses, hasta que la uña sana crece reemplazando completamente a la enferma. Esto puede llevar entre 6 y 12 meses en una uña del pie.

Tercero, en casos extensos o resistentes, antifúngico oral (terbinafina, itraconazol) supervisado por médico, con analítica previa porque puede afectar al hígado. Estos tratamientos los realizamos en nuestro centro colaborador Clínica PROA Sabadell, donde Helena ejerce también como podóloga junto a un equipo multidisciplinar (medicina y podología avanzada).

Importante: ven a podología (no esperes y NO automediques) si:

· Diabetes con cualquier alteración en uñas o piel del pie.
· Cambios de color de la uña que sean oscuros o rojizos (descartar otras patologías, no solo hongos).
· Inflamación, supuración o dolor importante en el pliegue ungueal.
· Hongos que vuelven después de varios tratamientos.
· Niños con hongos en uñas (en niños suelen tener otra causa, conviene valoración).
· Problemas circulatorios o inmunosupresión.

Hay otras enfermedades de las uñas (psoriasis ungueal, melanoma subungueal, traumatismos) que pueden parecer hongos pero no lo son. Por eso conviene diagnóstico profesional antes de iniciar tratamientos largos.

Cómo prevenir las reinfecciones

Tras tratar los hongos en uñas o pie de atleta, lo más frustrante es la reinfección. Estas son las medidas que más reducen el riesgo:

  • Secado cuidadoso del pie tras la ducha, especialmente entre los dedos.
  • Calcetines de algodón o materiales transpirables, cambiados a diario.
  • Zapatos transpirables, alternar calzado para que se sequen bien entre usos.
  • Chanclas en piscinas, vestuarios y duchas comunitarias.
  • Desinfectar el calzado tras la infección con sprays antifúngicos específicos.
  • No compartir toallas, calcetines ni zapatos.
  • Antifúngico de mantenimiento (tópico) durante 1-2 meses tras la «curación» para evitar recidivas.
  • Fisioterapeuta · col. 11686
  • Podóloga · col. 2240
  • Profesora · Grado de Podología (UB)

¿Tienes hongos en las uñas que no se van pese a las lacas?

En nuestro centro colaborador Clínica PROA Sabadell hacemos diagnóstico y tratamiento clínico completo: limado, antifúngicos de alta penetración y, si está indicado, tratamiento oral con seguimiento médico.

📍 Clínica PROA · Av. Onze de Setembre, 38 · Sabadell

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Helena Garganté

Fisioterapeuta (col. 11686) y podóloga (col. 2240), cofundadora de Fisiomove y profesora del Grado de Podología de la UB. Contenido revisado por el equipo clínico colegiado.

Contenido educativo con fines informativos, revisado por el equipo clínico colegiado de Fisiomove. No sustituye una valoración profesional presencial: ante dolor persistente, consulta con tu fisioterapeuta o podólogo.

FAQs

Preguntas frecuentes

En una uña del pie, lo habitual son 6 a 12 meses, porque la uña tiene que crecer reemplazando la parte enferma. En la mano, menos: 3 a 6 meses.

En afectación leve y distal de la uña pueden ayudar, especialmente combinadas con limado profesional. En afectación moderada o severa, son insuficientes por sí solas.

Es eficaz pero requiere control médico y analítica de hígado antes y durante el tratamiento. En personas sanas y bien controladas, es seguro.

Sí, pero con chanclas y secando bien después. Cubrir la uña afectada con un parche impermeable durante el baño puede ayudar.

En cuanto notes cambios en uñas o piel del pie que no remiten con higiene básica. Cuanto antes, más fácil el tratamiento.

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