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Podología

Uñas encarnadas: por qué pasan, cómo se tratan y cuándo se opera

Helena Garganté · 1 octubre 2026 · 5 min de lectura

Te duele el dedo gordo del pie con cualquier roce, especialmente al final del día. Te has mirado y ves que el borde de la uña se está clavando en la piel, está roja, hinchada y a veces sale algún líquido.

Si esto te suena, lo más probable es que tengas una uña encarnada (técnicamente, onicocriptosis). Es una de las consultas más frecuentes en podología y, aunque suele empezar como algo leve, puede complicarse mucho si se descuida.

Te explico por qué pasan las uñas encarnadas, cómo se tratan según el grado, y en qué casos hay que recurrir a la cirugía.

Lo que vas a leer

– Las causas reales (no es solo «cortarse mal la uña»).
– Los 3 grados de onicocriptosis y cómo identificar el tuyo.
– Qué puedes hacer en casa antes de la cita.
– Cuándo el tratamiento conservador es suficiente.
– En qué casos se necesita cirugía y cómo se hace.

¿Por qué se encarnan las uñas?

La causa más típica que todo el mundo piensa, «cortarse mal la uña», es una de las posibles, pero no la única. Las causas reales de las uñas encarnadas son varias y suelen combinarse.

La forma de la uña: hay personas con uñas más curvadas naturalmente, lo que se llama uña en teja, que predispone al encarnamiento. La forma del corte: cortar las uñas redondeando las esquinas, en vez de recto, hace que el borde lateral crezca hacia dentro de la piel. El calzado: los zapatos estrechos en la zona de la puntera comprimen los dedos y empujan los bordes ungueales contra la piel.

Los traumatismos repetidos: caminar mucho o correr con calzado inadecuado, sobre todo cuesta abajo. Y, en niños y adolescentes, el rápido crecimiento del pie sin que el calzado se ajuste a tiempo. Lo importante: identificar la causa real es lo que evita que la uña vuelva a encarnarse después del tratamiento.

Los 3 grados de uña encarnada

La onicocriptosis se clasifica en 3 grados según la severidad. Conocer en qué grado estás te ayuda a entender qué tratamiento necesitas y qué pasa si lo descuidas.

GradoSíntomasTratamiento
Grado I (leve)Dolor al presionar, leve enrojecimiento, sin infecciónQuiropodia + retirada del espolón ungueal
Grado II (moderado)Inflamación marcada, supuración, dolor con cualquier roceTratamiento podológico + antibiótico tópico u oral si infección
Grado III (grave)Granuloma (tejido excesivo), infección crónica, recidivaCirugía ungueal (matricectomía parcial)

Qué puedes hacer en casa (mientras consigues cita)

Si tu uña empieza a molestar pero todavía no es muy grave, hay cosas que puedes hacer para evitar que vaya a peor mientras consigues cita en consulta.

  • Lavados con agua templada y sal varias veces al día (10 minutos cada vez).
  • No intentes cortar el «trozo» que se clava ni meterte con tijeras o pinzas dentro del surco. Es la causa principal de infección.
  • No te apliques bálsamos «milagro» que prometen «ablandar la uña». No funcionan y retrasan el tratamiento real.
  • Calzado ancho, abierto si puedes, durante esos días.
  • Si hay supuración o enrojecimiento que se extiende, antibiótico tópico (consulta farmacia o tu médico) y cita podológica cuanto antes.
  • NO te automediques con antibióticos orales sin prescripción.

Tratamiento conservador en consulta

En grado I y II sin granuloma, el tratamiento conservador suele resolver el problema de la uña encarnada. Lo primero, una quiropodia profesional con retirada del espolón ungueal: es la pequeña esquirla de uña que se está clavando, y al retirarla con instrumental específico, el alivio es prácticamente inmediato.

Después, dependiendo del caso, se puede aplicar una técnica de reeducación del crecimiento de la uña: el ortonyxia (alambres correctores tipo Brace o B/S Spange), que se pega en la uña y va corrigiendo la curvatura mientras esta crece. Es un tratamiento indoloro, discreto y muy eficaz en casos de uña en teja recurrente. La sesión completa cuesta una visita y los controles posteriores son rápidos.

Si hay infección, se complementa con antibiótico tópico y, en casos seleccionados, oral.

Cuándo hace falta cirugía: la matricectomía

Cuando la uña se encarna repetidamente pese al tratamiento conservador, o cuando hay un granuloma establecido (ese tejido rojo y abultado que sale del surco), se valora la cirugía ungueal.

La técnica más usada es la matricectomía parcial química con fenol: con anestesia local, se retira la porción lateral de la uña que se está encarnando y, con fenol al 88%, se «quema» químicamente la matriz que la generaba. El resultado: esa porción concreta no vuelve a crecer y el problema desaparece definitivamente.

Es una intervención que se hace en consulta, dura entre 30 y 45 minutos, no requiere sutura, y el postoperatorio es relativamente cómodo: 7-10 días con curas y zapato cómodo, vuelta progresiva al calzado normal. La tasa de recidiva con esta técnica está por debajo del 5% en manos experimentadas.

Importante: ve a urgencias o pide cita preferente si presentas:

· Fiebre asociada al dolor del dedo (puede indicar infección que se extiende).
· Líneas rojas que suben hacia el pie o el tobillo (linfangitis).
· Dolor pulsátil intenso que no cede ni con analgésicos.
· Ennegrecimiento del dedo o cambios de color preocupantes.
· Diabetes o problemas circulatorios con uña encarnada (riesgo de infección grave).
· Niños pequeños con uña encarnada y fiebre.

En personas con diabetes, una uña encarnada puede complicarse seriamente. Valoración profesional siempre, no automedicarse ni esperar.

Cómo prevenir que vuelva a aparecer

Una vez resuelta una uña encarnada, conviene aplicar medidas para que no vuelva. Cortar la uña recta, sin redondear las esquinas, dejándola al ras del pulpejo del dedo (no excesivamente corta). Limar suavemente los bordes con lima de cartón. Calzado ancho en la puntera, especialmente en deporte. Higiene diaria con secado correcto entre los dedos. Si tienes tendencia a uñas en teja, valorar ortonyxia preventiva. Y, en niños, revisar el calzado cada pocos meses porque crecen muy rápido.

  • Fisioterapeuta · col. 11686
  • Podóloga · col. 2240
  • Profesora · Grado de Podología (UB)

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Helena Garganté

Fisioterapeuta (col. 11686) y podóloga (col. 2240), cofundadora de Fisiomove y profesora del Grado de Podología de la UB. Contenido revisado por el equipo clínico colegiado.

Contenido educativo con fines informativos, revisado por el equipo clínico colegiado de Fisiomove. No sustituye una valoración profesional presencial: ante dolor persistente, consulta con tu fisioterapeuta o podólogo.

FAQs

Preguntas frecuentes

Durante la cirugía no se siente nada gracias a la anestesia local. En las primeras 24-48 horas posteriores puede haber molestias leves que se controlan con analgésicos comunes.

La cicatrización completa son unas 3-4 semanas. La vuelta al calzado normal y a la actividad cotidiana, aproximadamente 7-10 días.

Solo crece la parte que no se eliminó. La porción tratada con fenol no vuelve a crecer. Visualmente, la uña queda algo más estrecha pero estética y funcionalmente normal.

Tras quiropodia normal, sí, casi inmediatamente. Tras cirugía, descanso deportivo de 2-3 semanas y vuelta progresiva.

En cuanto notes la uña presionando con dolor, antes de que se infecte. Cuanto antes, más probable que se resuelva con tratamiento conservador y sin necesidad de cirugía.

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