hernia discal lumbar: tratamiento de fisioterapia en Fisiomove Cerdanyola del Vallès

Hernia discal lumbar: ¿cuándo hay que operar y cuándo no?

FISIOTERAPIA
Helena Garganté · 9 mayo 2026 · 8 min lectura

Te han hecho una resonancia, te han dicho que tienes una hernia discal lumbar y, desde ese momento, vives con miedo. Miedo a moverte, miedo a empeorar, miedo a que el traumatólogo te diga que hay que operar.

La buena noticia, y conviene aclararla cuanto antes, es que la mayoría de las hernias discales lumbares no se operan. Más del 80% mejoran con tratamiento conservador en menos de 3 meses.

Te explico cuándo sí está indicada la cirugía, cuándo no, y por qué la fisioterapia bien dirigida es, casi siempre, la primera opción.

Lo que vas a leer

– Qué es exactamente una hernia discal y por qué duele.
– Por qué tener hernia en la resonancia no significa que duela por ella.
– Las 3 banderas rojas que sí indican cirugía urgente.
– Qué incluye un buen tratamiento conservador.
– Cuándo y cómo empezar a moverte sin miedo.

¿Qué es una hernia discal lumbar?

Para entender qué pasa, conviene visualizar primero cómo es un disco intervertebral.

Imagina un donut relleno de gel, colocado entre dos vértebras, que actúa como amortiguador. La parte exterior del donut es fibrosa y resistente (el anillo fibroso), y la parte interior es gelatinosa (el núcleo pulposo).
Cuando ese anillo se debilita o se rompe, el núcleo gelatinoso «sale» hacia atrás y, si toca o comprime una raíz nerviosa, aparece el dolor que se irradia hacia la pierna.
Esto es lo que llamamos ciática, aunque el término técnico correcto es radiculopatía lumbar.

Las hernias más frecuentes están en los niveles L4-L5 y L5-S1, que son las dos vértebras lumbares más bajas, las que soportan más carga del peso corporal.

Tener hernia en la resonancia no significa que duela por ella

Esta es probablemente la información más importante de todo el artículo, y la que más tranquiliza a los pacientes en consulta.

Hay estudios sobre personas asintomáticas (es decir, sin ningún tipo de dolor lumbar) y, cuando se les hace una resonancia «por curiosidad», aparecen hernias discales en porcentajes altísimos: en torno al 30% de las personas de 30 años, el 60% de las de 50, y más del 80% de las mayores de 70. Sin dolor. Sin síntomas.

Esto significa que tener una hernia visible en la resonancia no es, por sí solo, una sentencia. La hernia puede estar ahí desde hace años y empezar a doler ahora por otro motivo: una mala postura sostenida, una sobrecarga muscular, una alteración biomecánica.

Por eso, en fisioterapia siempre valoramos al paciente, no a la imagen.

Las 3 banderas rojas que sí indican cirugía urgente

Aunque la mayoría de hernias mejoran sin pasar por quirófano, hay un puñado de situaciones en las que la cirugía es urgente y no admite demoras. Estas son las tres principales que cualquier paciente debe conocer.

La primera bandera roja, y la más grave, es el síndrome de cola de caballo:

  • Pérdida de control de esfínteres (orina o heces).
  • Anestesia «en silla de montar» (zona perineal y muslos internos sin sensibilidad).
  • Debilidad progresiva en las dos piernas.

Esto es una urgencia neuroquirúrgica y se opera en cuestión de horas.

La segunda bandera roja es:

  • Pérdida progresiva de fuerza en una pierna, especialmente si afecta a movimientos clave como levantar la punta del pie (lo que se conoce como pie caído).
  • Si la fuerza baja en lugar de mejorar, no se puede esperar.

La tercera bandera roja es:

  • Dolor incapacitante que no responde a 6 u 8 semanas de tratamiento conservador bien hecho.

Si has hecho fisioterapia con un buen profesional, has seguido las pautas, has tomado la medicación pautada y el dolor sigue siendo inhabilitante, ahí ya se considera la cirugía.
Como referencia, el New England Journal of Medicine sobre cirugía de hernia discal publicó un estudio de referencia que compara cirugía y tratamiento conservador en hernias lumbares.

Importante: si presentas alguno de estos síntomas, no esperes a la cita y vete a urgencias:

· Pérdida de control de la orina o las heces.
· Pérdida de sensibilidad en la zona genital, perineal o glúteos.
· Pérdida progresiva de fuerza en una o las dos piernas (no puedes levantar la punta del pie, te tropiezas).
· Dolor lumbar súbito tras un golpe importante o caída desde altura.
· Fiebre, pérdida de peso o dolor que no cede con ninguna postura, ni siquiera tumbada.

En Fisiomove tratamos lesiones de espalda y cuello desde el origen, pero estas señales son urgencias hospitalarias.
No esperes.

Por qué el reposo absoluto es un error

Hace 20 o 30 años, lo habitual era recetar reposo absoluto durante semanas a alguien con hernia discal.

Hoy sabemos, gracias a evidencia científica abrumadora, que ese enfoque empeora el pronóstico.
La columna lumbar necesita movimiento para nutrirse: los discos no tienen riego sanguíneo directo y se «alimentan» mediante la presión y descompresión que generan los movimientos del día a día.

El reposo prolongado debilita la musculatura, agarrota las articulaciones, sensibiliza el sistema nervioso (que aprende a «pinchar») y prolonga el dolor.

Esto no significa que tengas que ir al gimnasio al día siguiente del brote. Significa que, desde el primer momento, hay que mantenerse activa dentro del rango sin dolor: caminar suave, cambios posturales frecuentes, ejercicios de movilidad muy ligeros. Y, sobre todo, sin miedo.

El miedo al movimiento (lo que técnicamente se llama kinesiofobia) es uno de los principales factores que cronifican un dolor lumbar agudo.

Preguntas frecuentes sobre hernia lumbar

¿Puedo hacer pilates o yoga si tengo hernia discal?

En general sí, y de hecho ayudan, pero hay que individualizar. Algunas posturas que implican flexión lumbar profunda con carga (como tocarse los pies estirada, ciertas rotaciones intensas) pueden empeorar la sintomatología en fase aguda. Lo ideal es empezar con un fisio o profesor cualificado que sepa adaptar los ejercicios a tu caso.

Esto es algo que sorprende a casi todo el mundo: las hernias discales pueden reabsorberse parcial o totalmente con el tiempo. El propio cuerpo «limpia» el material herniado mediante células inmunitarias. Es uno de los motivos por los que el tratamiento conservador funciona tan bien en la mayoría de casos.

Sí, una hernia discal lumbar es visible en una resonancia magnética. Pero ojo, tener una hernia visible no significa que sea la causa de tu dolor. Hay que valorar al paciente, no a la imagen.

La mejor postura para dormir con hernia es de lado, en posición fetal suave, con un cojín entre las rodillas para mantener la pelvis alineada. Boca arriba también vale, pero conviene poner un cojín bajo las rodillas. Boca abajo, mejor evitar.

Depende del trabajo y de la fase. Si tu trabajo es de oficina, lo normal es seguir trabajando con pausas frecuentes y ajustes ergonómicos. Si tu trabajo implica cargas pesadas o posturas forzadas, suele ser necesaria la baja en la fase aguda.

Cuanto antes, mejor. Lo ideal es venir en la primera o segunda semana del brote, cuando el dolor todavía es agudo. Cuanto más rápido empieces el tratamiento conservador, menor probabilidad de cronificación.

Redactado y revisado clínicamente por
HG
Helena Garganté
  • Fisioterapeuta · col. 11686
  • Podóloga · col. 2240
  • Profesora · Grado de Podología (UB)
CP
Coral R. Peñuela
Médica especialista col. 61507 (COMB)

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En Fisiomove valoramos tu caso, te explicamos qué necesitas hacer (y qué evitar) y diseñamos un tratamiento adaptado a tu fase.

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